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Nación, mentiras y Fundación Arias


Lina Barrantes Castegnaro. Con una noticia falsa, fabricada, La Nación publicó durante dos días seguidos reportajes a los cuales le dedicó la portada y varias páginas del diario. Detrás de los titulares malintencionados de la primera página, no existe una exhaustiva investigación del periódico ni congruencia entre los titulares y el resto del artículo. Solo existe una burda trama novelesca que pretende vincular dos hechos aislados a un final de insinuaciones sobre desvío de fondos.

El primer día La Nación denuncia que el gobierno de Taiwán le dio un millón de dólares a la Fundación Arias y que, según ellos, esa suma coincide con la que dejó de donar el mismo gobierno al Ministerio de Vivienda.

Durante los años en que Costa Rica mantuvo relaciones diplomáticas con el gobierno de Taiwán, este realizó importantes donaciones al país, algunas al gobierno de Costa Rica y otras a organizaciones no gubernamentales, como la Fundación Arias Para la Paz y el Progreso Humano. Las donaciones entregadas a la Fundación Arias se inician en el año 1988 –de lo que dan cuenta los informes anuales entregados por la Fundación a la Contraloría General de la República– y terminan cuando Costa Rica establece relaciones diplomáticas con la República Popular China. Igual suerte corrió la donación ofrecida por Taiwán al Ministerio de Vivienda, donación que, según el reportaje de La Nación, no se llegó a completar. El artículo en cuestión induce al lector a confundirse entre una y otra donación e insinúa que el dinero que no se llegó a entregar al Ministerio de Vivienda fue a parar a la Fundación Arias.

Según los cuestionados reportajes, los periodistas de La Nación “investigan” que el Gobierno de Taiwán –entre otros gobiernos y ONGs– dio dinero por muchos años a la Fundación Arias. Pareciera que los periodistas no saben que las fundaciones, TODAS LAS FUNDACIONES, reciben dinero proveniente de donaciones. Y descubren, como si fuera un hecho noticioso, que el monto fue aumentando con los años. No mencionan, por supuesto, los importantes programas que se desarrollaron con esos fondos ni tampoco mencionan que dichos fondos entraron a la Fundación conforme a un plan de desembolsos previamente acordado.

La novela continúa y en el reportaje del día siguiente la gran noticia escandalosa es que una empresa que tenía 20 años de estar tratando de abrir una mina de oro en Costa Rica, NO le dio dinero a la Fundación creada por el entonces Presidente de la República. Sí, esa es la gran noticia. Sin embargo, el titular insinúa lo contrario.

Orgullosamente trabajé por 18 años en la Fundación Arias. Tuve la suerte de formular y dirigir el proyecto que disolvió el ejército en Haití.

Dicho proyecto fue financiado por el Gobierno de los Países Bajos. Tuvimos éxito en exportar el modelo costarricense de abolición del ejército a Haití, como lo habíamos hecho en Panamá. Estuvimos durante casi dos años en Haití, con oficinas abiertas en esa nación y liderando una campaña enorme que culminó con la abolición de las fuerzas armadas y el inicio de una nueva era para los haitianos.

Luego dirigí un proyecto sobre Construcción de la Identidad de Género en las Fuerzas Policiales. El proyecto fue financiado por HIVOS, una ONG holandesa. Durante dos años trabajamos en las Academias de Policía centroamericanas para incluir, en los programas de estudio de los policías, conceptos como igualdad de género, masculinidad mal construida, violencia y agresión.

Tuve a mi cargo la dirección de otro proyecto denominado “Educando para el Desarrollo Humano”, financiado por Japón. También coordiné proyectos financiados por el gobierno de Alemania.

Organizamos una Conferencia Internacional financiada por el Senado de Puerto Rico denominada Paz en la Paz. Esta conferencia reunió una cantidad impresionante de líderes mundiales en San Juan y dio origen a un esfuerzo inteligente y esperanzador: unir voces del mundo, provenientes de diferentes lugares, culturas y disciplinas, para enviar un mensaje común. Fue ahí donde tuve la oportunidad de conocer gente buena, inteligente, bien intencionada y comprometida como el periodista Roberto Savio, el ambientalista Ashok Koshla, la defensora de derechos humanos Kerry Kennedy –hija del senador Robert Kennedy–, el médico Deepak Chopra y el cantante Ricky Martin. Ese proyecto recibió y administró por años mucho más dinero que el que dio el gobierno de Taiwán.

Uno de los periodistas que más respeto y admiro, el fundador de IPS, Roberto Savio, años atrás, una noche en que viajábamos entre un lugar y otro de Puerto Rico, me hablaba de los grandes periódicos y sus titularistas. De cuanta gente no llega a leer la noticia sino que se queda con el título, de como el título es más importante que el cuerpo de la noticia. En este caso, estoy segura de que La Nación lo sabe. Lo sabe, y con ese manejo pretende enlodar el nombre de Óscar Arias. Lo sabe, y como vive de la política pequeña, no tiene ningún pudor de utilizar ese recurso.

Insto a los gobiernos, a las organizaciones privadas y a todos los ciudadanos del mundo a que sean generosos y sigan contribuyendo con organizaciones no gubernamentales que solo aspiran a hacerle el bien a la humanidad, como la Fundación Arias y tantas otras más.


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