Periodista denuncia ataques por investigaciones


Mauricio Weibel es corresponsal de la agencia alemana de noticias Deutsche Presse-Agentur (DPA), presidente de la Unión Sudamericana de Corresponsales y autor del libro Asociación Ilícita: Los Archivos Secretos de la Dictadura. Y desde el lunes 17 de diciembre, es también el denunciante de una serie de hechos de los que fue víctima durante el último fin de semana. Hechos que desde hoy se han tornado más graves, ya que él no sería el único afectado: al igual que Weibel, otros tres periodistas que han investigado casos de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura del general Augusto Pinochet habrían sido víctimas de robos en sus hogares.

“Hemos sido cuatro los periodistas víctimas de ataques o amedrentamiento en las últimas horas desde el día viernes”, denunció Weibel en una entrevista que dio esta mañana a CNN Chile.

Al corresponsal de la DPA, que ha centrado su trabajo durante los últimos meses en la segunda parte de su libro sobre documentos hasta ahora secretos de la dictadura, el pasado viernes le robaron el auto. Ese mismo día, personas vestidas como carabineros fueron a su antigua residencia y le preguntaron a los conserjes datos sobre su familia. Cuando los funcionarios del condominio le preguntaron a los supuestos policías sus nombres,  se retiraron en un taxi sin dar respuesta.

Al día siguiente, mientras él se encontraba afuera, alguien entró a su casa a la fuerza. Cuando Weibel llegó, se encontró con los rastros del robo. Pero no era un robo típico: lo único que faltaba eran sus dos computadores. Uno de ellos contenía parte de la investigación que el periodista ha realizado sobre el papel que desempeñaron los servicios secretos dependientes de las Fuerzas Armadas durante la dictadura militar.

Lo grave, es que al parecer no fue algo aislado. Ese mismo día, el periodista Javier Rebolledo, autor del libro La Danza de los Cuervos, que narra la historia secreta del más sanguinario centro de detención y tortura de la DINA, el Cuartel Simón Bolívar, vio que el disco duro que guardaba en un cajón en su casa había desaparecido. Ahí respaldaba cada dos días toda la información relacionada a sus investigaciones para su próximo libro sobre la DINA, el funcionamiento de Tejas Verdes y la participación en ella del ex alcalde de Providencia, Cristian Labbé.

“Yo tenía toda mi información respaldada. No me desapareció nada finalmente, entonces lo único que me da lata es que sepan qué estoy haciendo. Lo que hay ahí es una parte no más, pero más allá de eso, me da lo mismo”, dijo Rebolledo a CIPER.

El periodista, en todo caso, aclara que lo único que desapareció en su casa fue el disco duro. Fuera de eso, no había ningún rastro de que alguien hubiera estado allí.

A Weibel y Rebolledo, se suma el caso del ex miembro del equipo de CIPER, el periodista Cristóbal Peña. Su domicilio también fue vulnerado este fin de semana y aunque no se llevaron prácticamente nada, las huellas de que alguien estuvo allí eran evidentes.

Para Weibel, según agregó en la misma entrevista en CNN Chile, “esto es muy grave. No se condice con la democracia que tenemos, ni con un país que mira al siglo XXI. Estas son cosas del horror, son cosas del pasado. Creo que es momento de una investigación mucho más acuciosa, más profunda”.

Luego de que denunciara el robo de sus computadores, las autoridades dispusieron que hubiera un guardia de Carabineros permanente afuera de su casa. Además, Weibel hizo un llamado al fiscal nacional Sabas Chahuán para que nombre un fiscal especial en su caso.

Durante el fin de semana, fueron cuatro periodistas los que sufrieron algún tipo de intimidación. A los tres mencionados, se agrega el coautor del libro de Weibel, el periodista Carlos Dorat, quien el domingo 16 de diciembre recibió una serie de llamadas telefónicas anónimas. Todas las veces que contestó, no escuchaba más que silencio al otro lado de la línea.

Ante los hechos, salió también a la luz otro caso, pero un poco más antiguo. Se trata de la corresponsal en Chile del New York Times, Pascale Bonnefoy. Ella declaró que hace un mes también entraron a su casa y que le robaron su computador y un disco duro, entre otras cosas de valor.

“Lo reporté como un robo cualquiera, pero cuando vi que lo mismo le pasó a varios periodistas, planteé que había que ver el denominador común. Yo no sé si ese vínculo tiene que ver con declaraciones policiales recientes, porque yo he ido a declarar en muchas causas de derechos humanos a lo largo de años. Pero últimamente tuve que ir a tres muy seguidas y en una nos cruzamos con Mauricio (Weibel), dijo a CIPER.

Bonnefoy todavía no tiene claridad sobre si su caso está conectado con el resto, por lo que mañana los periodistas afectados se reunirán para analizar si existe o no relación entre cada uno de los robos.

Weibel señaló a Radio Cooperativa que el gobierno presiente que esto no es simple coincidencia y que ya se habían puesto en contacto con él para mostrarles su preocupación la ministra Cecilia Pérez y el ministro del Interior Andrés Chadwick. Además, Weibel agregó que cree que ésta es una operación de ex agentes de inteligencia o personas ligadas a ellos, que querían saber qué información manejaban. Y añadió: “Como periodista, esto se resuelve jugando al ataque. ¡Vamos a publicar lo que estamos trabajando!”.

Durante la tarde, Radio Cooperativa publicó que Rebolledo y Weibel interpusieron un recurso de protección preventivo por los robos y persecuciones que han sufrido en los últimos días. CIPER le preguntó sobre aquello a Rebolledo, pero él lo desmintió. Dijo que no ha puesto ningún recurso y que por ahora no pretende tomar acciones judiciales.

Como muestra de apoyo a los periodistas afectados, la Facultad de Periodismo de la Universidad Diego Portales emitió un comunicado donde no sólo considera que los hechos denunciados revisten carácter de mayor gravedad “por constituir una amenaza directa al libre ejercicio de la profesión en Chile”, sino que además demandó  que lo ocurrido debe ser debidamente investigado y sancionado. Por su parte, el Programa Libertad de Expresión y Ciudadanía de la Universidad de Chile también difundió una declaración pública como una forma de manifestar “su preocupación por los actos de amedrentamiento que han afectado a periodistas que han publicado investigaciones sobre violaciones a los derechos humanos cometidas en dictadura”.