El infierno de las cárceles rusas


Patadas, puñetazos en el estómago, golpes en la cabeza y todo tipo de violentas humillaciones caben en los cinco minutos de vídeo filtrado a Internet que han vuelto a poner de manifiesto el carácter medieval del sistema penitenciario ruso.

Un recluso, al que los seis guardias despiadados llaman Marat, al parecer se había negado a dejar sus ropas de civil para tomar el uniforme de preso de cara a la condena de tres años que tiene por delante. En el vídeo se ve cómo lo han llevado a una sala apartada, maniatado con las manos a la espalda. Lo empiezan a pegar entre varios a la vez y cuando el recluso grita, uno de los guardias sugiere: "Cerrad la puerta". A partir de ahí, el vídeo presenta una tortura descarnada en toda regla.

Son seis los guardias que participan en la paliza. Pegan al preso en el suelo hasta que éste pide clemencia: "¡Basta, por favor!". Cuando grita, los guardias le exigen silencio y que se ponga en pie. Así siguen los abusos con todo tipo de golpes e insultos. Al final del vídeo, el preso, de 20 años, grita aterrado al ver que lo tiran al suelo de nuevo para amordazarlo.

El vídeo fue retirado inicialmente de YouTube, pero otros portales de vídeos lo recuperaron pronto. Se ve clamar a Marat, diciendo: "No lo volveré a hacer". Pero sus súplicas son inútiles.

Peticiones de clemencia

Dos de las personas que aparecen en la grabación ya no trabajan en la prisión -situada en la ciudad de Novocherkassk, al sur del país- y tres han sido detenidos. La autoridad rusa de prisiones tomó esta medida después de que circulara el vídeo en Internet. Algunas imágenes, en las que se puede ver cómo las peticiones de clemencia del prisionero son ignoradas por los guardias, fueron emitidas el jueves por la televisión rusa para mayor escándalo entre una población para quien los abusos en las cárceles no son ningún secreto.

Esta misma semana unos 250 internos de una prisión en Kopeysk, en Siberia, iniciaron una sonora revuelta en el tejado de la prisión desafiando a los guardianes. "Ayudadnos, la gente está siendo torturada y humillada", decían las pancartas. Mientras, los antidisturbios se enfrentaban con los familiares de los reos ante los muros de la prisión. Hubo una decena de heridos.

La lista de casos brutales es interminable. Sergei Nazarov, un parado de 52 años, murió en marzo después de recibir una paliza por parte de unos policías y ser sodomizado con una botella de champán en un interrogatorio para sacarle información sobre un delito menor.

Estos casos ponen de manifiesto las dificultades de Rusia para acabar con la brutalidad por parte de las fuerzas de seguridad. La ONU ha expresado su preocupación por el aumento de casos de malos tratos en las cárceles de Rusia, la persecución de los defensores de derechos humanos y el incremento de desapariciones en la región del Cáucaso, según ha publicado la prensa rusa.

Golpeado hasta la muerte

La crítica internacional ya se vio alimentada por la muerte del abogado Sergei Magnitsky en 2009 cuando estaba a la espera de juicio. Había denunciado que se le había denegado la atención médica que necesitaba durante el año que pasó en prisión, y el propio Consejo de Derechos Humanos del Kremlin dijo que probablemente fue golpeado hasta la muerte.

La autoridad de prisiones, en la picota ahora de nuevo tras difundirse el contenido del vídeo, admite que los guardias de la prisión usaron una fuerza excesiva. Pero también añaden que el recluso, condenado por robo y asalto, había tenido un comportamiento "extremadamente provocador". Según el defensor ruso de los derechos humanos, este tipo de tratamiento abusivo es casi una rutina.

Rusia es el tercer país con más población entre rejas. Más de 800.000 rusos están en prisión, y activistas de derechos humanos denuncian habitualmente las malas condiciones de las cárceles.

Filtran en internet una grabación de malos tratos a un recluso