Hacinamiento en San Sebastián llega a un 85%


Las cárceles del país ya no dan abasto. Los datos del Ministerio de Justicia hablan de 14 centros penitenciarios, de los cuales 12 se encuentran en condiciones de hacinamiento. Esto significa que la población privada de libertad supera en mucho la capacidad instalada, especialmente en San José y Cartago.

En la cárcel de San Sebastián, donde la mayoría de los presos están a la espera de ser juzgados, el hacinamiento alcanza un 85%, es decir que en un espacio para 664 personas se deben acomodar 1.231 y el Centro Penitenciario La Reforma no anda muy lejos, con una sobrepoblación del 63% acomodando a 3.405 personas en un espacio de 2.084. En este último se recluye la población de máxima seguridad.

En el Buen Pastor la situación no es tan crítica, pero tampoco es para darse por satisfecho. Las cifras a octubre indican un hacinamiento de 45 mujeres, que están sobre una capacidad de 759 espacios.

Hasta este momento, la única solución planteada por el Ministerio de Justicia para resolver el problema es abrir nuevos espacios con un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esto facilitaría la apertura de seis centros penales similares a San Sebastián con espacio para 500 privados de libertad de mediana seguridad, cuyo inicio de obras se espera para el próximo año.

El director de Adaptación Social, Reinaldo Villalobos, reconoció que hay sobrepoblación en todo el sistema y aún más preocupante fueron sus declaraciones al señalar que toda esta situación que se da en los adultos se presenta además en el caso de los menores de edad, que representan el 25% del total de la población carcelaria. “El mayor nivel es el adulto joven donde tenemos 50 personas más de las 169 que existen en esa unidad”, agregó.

Villalobos indicó que el incremento de la población penitenciaria es consecuencia tanto de la mayor criminalidad como del aumento en las sentencias por parte de los Tribunales. El funcionario apuesta por la prevención primaria que tiene que ver con la educación, las oportunidades, el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas y sobretodo de los jóvenes.

Frente a este escenario, la necesidad de construir un centro penitenciario más seguro y con mejores condiciones para máxima seguridad se quedó en nada junto con el proyecto de la Cárcel de Pococí, y el terreno donde se instalaría el centro penitenciario ahora se usará para poner la nueva Academia Nacional de Policía financiada por China.