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Papa Francisco declara santos a Juan XXIII y Juan Pablo II

Tomado de EFE
El papa Francisco declaró santos a sus dos predecesores Juan XXIII y Juan Pablo II en una ceremonia de canonización sin precedentes, que tuvo otro ribete histórico con la presencia del pontífice retirado Benedicto XVI.CIUDAD DEL VATICANO - Francisco recitó la fórmula de declaratoria de los santos en latín diciendo que tras deliberar, consultar y rezar por la ayuda divina “declaramos benditos y definimos que Juan XXIII y Juan Pablo II sean santos y los incluimos entre los santos, decretando que sean venerados de esa manera por toda la Iglesia”.      

Benedicto XVI estaba sentado al lado de otros cardenales en la plaza de San Pedro durante el rito al inicio de la misa del domingo. Él y Francisco se saludaron brevemente a la llega del actual pontífice. 

Unas 800 mil personas colmaron la plaza de San Pedro en lo que constituye una jornada histórica de confluencia entre cuatro papas: el papa Francisco y el papa emérito Benedicto XVI honrarán y declararán santos a Juan XXIII y a Juan Pablo II, en la primera canonización conjunta de dos pontífices.         

La ceremonia de canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II comenzó este domingo a las 10 hora local  (2 hora de Guatemala).

Aunque la ceremonia en sí era extraordinaria, la presencia de Benedicto agregó otra dimensión histórica: nunca antes un papa reinante y uno retirado habían celebrado una misa en público, mucho menos en una ocasión en que se honrara a dos de sus más famosos predecesores.   

La presencia de Benedicto también reflejó el balance que Francisco tuvo en consideración al canonizar a Juan XXIII y Juan Pablo II, que muestra la unidad de la iglesia al honrar a un papa conservador y un liberal.          

Cuando comenzó la ceremonia, la Via della Conciliazione, la principal avenida que lleva a la plaza, las calles cercanas y los puentes que cruzan el río Tíber estaban abarrotados. 


Ceremonia

La misa de canonización se comenzó con la entrada del papa Francisco, que en procesión salió de la basílica vaticana para llegar al altar situado en el atrio de la plaza de San Pedro.

Francisco se acercó al papa emérito, su predecesor Benedicto XVI, al que dio un abrazo antes de situarse en el altar.

Los actos habían comenzado una hora antes con el rezo de la Coronilla de la Misericordia, una serie de oraciones que se rezan acompañadas con el rosario, a la 1 hora de Guatemala, ya que este domingo se celebra la Divina misericordia, fiesta de la Iglesia católica que proclamó el papa Juan Pablo II en honor de la santa polaca Faustina Kowalska.

La proclamación de la santidad de los dos papas fue recibida con un gran aplauso en la Plaza de San Pedro, así como en otros lugares de Roma, donde decenas de miles de peregrinos se concentraron ante pantallas gigantes para seguir la ceremonia.

El prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, presentó a Francisco “las tres peticiones”  de canonización para ambos papas, primero con “gran fuerza” , después con “mayor fuerza”  y, por último, con “grandísima fuerza” .

A lo que el papa pronunció la fórmula: “En honor de la Santísima Trinidad, por la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo y de los santos apóstoles Pedro y Pablo, después de haber reflexionado largamente e invocado la ayuda divina y escuchando el parecer de muchos de nuestros hermanos obispos, declaramos santos a Juan XXIII y a Juan Pablo II” .

Y finalmente, instó a que los dos papas sean inscritos en los libros de los santos.

Exalta a los santos

Durante la homilía de la misa pronunciada en italiano, el papa Francisco dijo que los dos nuevos santos “restauraron y actualizaron la Iglesia según su fisionomía originaria”  y que “fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia (termino griego que significa libertad) del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia” .

De ellos, Francisco recordó que “conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron”  y exclamó “en ellos, Dios fue más fuerte” .

El pontífice terminó su homilía pidiendo que “estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia” .

“Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama” , concluyó.

Durante la ceremonia hubo dos lecturas del Evangelio, en polaco e italiano y un salmo leído en italiano, las peticiones universales se realizaron en español, árabe, inglés, chino y francés.

Los cantos fueron interpretados por el Coro de la Capilla Sixtina con el organista español Juan Paradell.

Con el papa Francisco concelebraron la misa 150 cardenales llegados de todo el mundo y 700 obispos. Además, 870 sacerdotes se encargaron de dar la comunión.

A la derecha del altar se situaron los invitados extranjeros, representados en 93 delegaciones de todo el mundo, de ellas diecisiete procedentes de estados latinoamericanos, como el presidente de la república de Ecuador, Rafael Correa, de cuyo país fueron las miles de rosas de colores variados que se emplearon para decorar los aledaños del altar.

También asistieron representantes de Argentina, Chile, Panamá, Venezuela, Cuba, Colombia, El Salvador, Honduras, Guatemala, Paraguay, Puerto Rico, México, Nicaragua y Uruguay.

La canonización fue seguida también por miembros de organizaciones internacionales, como la Organización de Estados Americanos  (OEA) o la Unión Europea, representada por autoridades de sus tres instituciones políticas.

Del gran despliegue mediático da idea la acreditación de 2.259 periodistas, procedentes de 64 países. Se dieron permisos a 1 mil 230 cámaras de televisión de todo el mundo, a 219 fotógrafos, 174 reporteros radiofónicos y 636 periodistas de prensa escrita, a lo que se suman los cerca de 400 periodistas acreditados permanentemente en la Santa Sede.

Ocupan plaza

La Policía dejaba pasar por etapas a miles de fieles, para que la ocupación de la Plaza San Pedro se llevase a cabo sin problemas. Había numerosos jóvenes. Los rostros de los creyentes mostraban el entusiasmo y la fatiga después de una noche sin dormir.

En medio de la avenida, dos filas de barreras metálicas fueron instaladas a lo largo del recorrido que hará el papa argentino Francisco después de la misa, para acercarse a fieles del mundo entero.


Una guardería “espacio para cambiar y alimentar a los bebés”  fue instalada bajo una carpa, en medio de los dispositivos de los servicios de auxilio.

Ricky López, enviado especial de Prensa Libre en El Vaticano, dijo que en las últimas horas del sábado los miles de peregrinos han tenido que retirarse de la Plaza de San Pedro y la Via de la Conzilizione para que la fuerza pública implementara los operativos de seguridad.

La prensa acreditada entró a las plazas a eso de las 20 hora de Guatemala y el público a las 22, después de los registros.

POR AGENCIA AFP, EFE Y RICKY LÓPEZ, ENVIADO ESPECIAL DE PRENSA LIBRE / ITALIA


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