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Inocentes en Carceles, motivos


 Tomado de: redinocente.org
 Aunque el testimonio de un testigo presencial de un hecho puede ser muy persuasivo frente a un juez o un jurado, treinta años de estudios en ciencias sociales han probado que la identificación que hace un testigo es a menudo poco fiable. Los estudios muestran que la mente humana no es como una videograbadora; nosotros no grabamos los eventos tan precisos como los vemos, ni los recordamos como un casete de cinta que se ha rebobinado. En realidad, la memoria del testigo es como cualquier otra evidencia en una escena de crimen: tiene que ser preservada y recuperada con mucho cuidado, de lo contrario, se puede contaminar. Nosotros no grabamos los eventos tan precisos como los vemos, ni los recordamos como un casete de cinta que se ha rebobinado. En realidad, la memoria del testigo es como cualquier otra evidencia en una escena de crimen; tiene que estar preservada y recuperada con mucho cuidado, si no, se puede contaminar.


Cuando los testigos presenciales no lo hacen bien


En base a un estudio de un gran número de casos de inocencia, el ADN ha probado lo que los científicos ya saben —que la identificación que hace un testigo presencial generalmente es inexacta. Las circunstancias varían de caso en caso, sin embargo, los jueces y jurados dependieron totalmente de un testimonio que pudo haber sido más preciso si se hubieren implementado reformas legales avaladas por los científicos. Las clínicas que trabajaron en estos casos identificaron lo siguiente:
•    Un testigo realizó una identificación mientras éste se encontraba en la parte trasera de un vehículo de la policía a varios cientos de metros de distancia del sospechoso en un estacionamiento con escasa iluminación durante la noche.
•    Un testigo de una violación le fue mostrado una serie de fotos en donde solo una de ellas, marcada con la letra "V", mostraba a la persona que la policía sospechaba de haber cometido la violación.
•    Testigos que cambiaron de gran manera la descripción del autor del delito (incluyendo información importante como la altura, peso y presencia de vello facial) después de haber tenido conocimiento de un sospechoso en particular.
•    Testigos que solamente realizaron una identificación después de haber visto un gran número de fotos o ruedas de sospechosos —y posteriormente dudaron en la identificación (al mencionar que ellos 'creyeron' que esa persona 'pudo haber sido' el perpetrador, por ejemplo), pero durante el juicio se le dijo al juez y/o al jurado que los testigos jamás dudaron al identificar al sospechoso.
Factores que impactan la exactitud de las identificaciones
Investigadores destacados en ciencias sociales han identificado dos categorías principales que influyen en la identificación que hace un testigo: variables a estimar y variables del sistema.
Las variables a estimar son aquellas que no pueden ser controladas por el sistema de justicia penal. Incluyen factores simples como por ejemplo la iluminación al momento en que se realizó el crimen o la distancia de donde el testigo vio al sospechoso. Estas variables también incluyen factores más complejos incluyendo la raza (se ha demostrado que las identificaciones son menos precisas cuando los testigos están identificando a personas de otra raza), la presencia de un arma al momento de la comisión de un delito y el grado de estrés o trauma que experimenta el testigo mientras observa al perpetrador.
Las variables del sistema son aquellas que el sistema de justicia penal puede y debe controlar. Incluyen todas las formas en que las agencias de la policía adquieren y graban la memoria del testigo, tales como ruedas de sospechosos, serie de fotografías y otros procedimientos de identificación. Los factores que influyen considerablemente la precisión de las identificaciones incluye el tipo de ruedas o alineación de sospechosos utilizadas, la selección de 'rellenos' o 'cebos' (miembros de una rueda o personas en fotografías que no son el verdadero sospechoso), administración ciega, descripciones del sospechoso previas al procedimiento de identificación, administración de las ruedas o fotografías, y la comunicación con los testigos después de haber realizado la identificación.
 
La víctima de un robo sabe que el perpetrador tiene un tatuaje
en el lado izquierdo del cuello. La policía mostró esta rueda de
fotografías a la víctima y eligió la foto número 2, un hombre
inocente. El resto de las personas fueron elegidas al azar por la
policía como 'rellenos' y sin ser parte de la investigación criminal.
Décadas de evidencia científica sólida respaldan una reforma
Desde finales del ño 1800, los expertos ya sostenían que la identificación realizada por testigos presenciales era susceptible de error, y que un estudio científico llevarían a realizar reformas en los procedimientos de identificación. En 1907, Hugo Munsterberg publicó el libro titulado "On the Witness Stand" en el cual cuestionó la fiabilidad de la identificación realizada por testigos oculares. Cuando Edwin Borchard, profesor de derecho de la universidad de Yale, estudió 65 casos de condenas erradas para su obra maestra de 1932, "Convicting the Innocent", encontró que el error en la identificación realizada por los testigos era la causa principal de las condenas erradas.

Ciencia Forense Inválida o Inadecuada


Desde 1980, el análisis del ADN ha ayudado a identificar a los culpables y exonerar a los inocentes en los Estados Unidos. Aunque las pruebas de ADN se desarrollaron a través de una extensa investigación científica en los mejores centros académicos, muchas otras técnicas forenses —tales como la microscopía de cabello, comparación de marcas de mordedura, análisis de marcas en armas de fuego y comparación de impresiones de zapatos— jamás han sido objeto de una evaluación científica rigurosa. Mientras tanto, algunas técnicas forenses que han sido debidamente validadas —como por ejemplo, la serología, comúnmente conocida como clasificación de grupos sanguíneos— a veces son realizadas incorrectamente o presentadas de forma inexacta en el testimonio de un juicio. En algunos casos, los analistas forenses han fabricado los resultados o incurrido en mala conducta en el ejercicio de su profesión.
 
Todos estos problemas constituyen la ciencia forense inválida o inadecuada, que es el segundo contribuyente más grande a condenas erradas que han sido revocadas con la prueba de ADN. En más del 50% de las exoneraciones por ADN, la ciencia forense inválida o inadecuada contribuyó a la condena errada.
Mientras las exoneraciones por ADN han llevado a que la ciencia forense inválida o inadecuada sea el culpable de la existencia de condenas erradas, el ADN por sí mismo no resuelve el problema. De hecho, los expertos estiman que únicamente el 5-10% de todos los casos penales involucran evidencia biológica que pudiera ser sujeta a un análisis de ADN. En los otros 90-95% de los delitos, el análisis de ADN no es aplicable —por lo tanto, el sistema de justicia penal depende de otro tipo de probanzas, incluyendo disciplinas forenses que no son científicamente contundentes o son indebidamente aplicadas.


La Ausencia de Estándares Científicos


A diferencia del análisis de ADN, muchas disciplinas forenses —particularmente aquellas que se dedican a comparar marcas, impresiones u objetos como cabello y fibra— fueron desarrolladas con el solo propósito de resolver crímenes. Estas disciplinas han evolucionado principalmente debido a su uso en casos individuales. Sin el beneficio de la investigación básica o recursos financieros, la investigación aplicada también ha sido mínima.
A decir verdad, muchos métodos de análisis forense han sido aplicados con mínima o nula validez científica y con una valoración inadecuada de su fortaleza o fiabilidad. Además, carecen de estándares científicos aceptables que garanticen y controlen la calidad antes de ser implementados en casos penales.
Como resultado, los analistas forenses a veces ofrecen testimonio sin la debida base científica de sus peritajes. El testimonio sobre disciplinas más dudosas, tales como el esfuerzo de hacer coincidir la dentadura del imputado a las marcas en una víctima o esfuerzos de comparar la voz de un imputado a una grabación, esta simplemente disfrazado de ciencia y carece de los estándares científicos más básicos. Incluso, dentro de las disciplinas forenses que están mejor fundadas en la ciencia, frecuentemente se genera evidencia de tal forma que luce más precisa de lo que realmente es. Por ejemplo, un perito forense testificará que los cabellos encontrados en la escena del crimen 'coinciden' o 'son consistentes con' los cabellos del imputado —pero debido a la carencia de investigación científica sobre la validación y fiabilidad del análisis de cabello, no tienen forma de saber que rara vez se dan estas similitudes, por lo tanto, no hay forma de saber qué tanta validez puede tener esta


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